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Criticas

Las Cárceles de la Miseria

Las Cárceles de la Miseria es un libro que alcanzó bastante relevancia en a nivel global en los primeros años del siglo XXI. A pesar de que en gran medida está dirigido al público angloparlante y francófono, llegó a tener bastante impacto en América latina.

En su mayor parte es un extenso alegato contra las políticas penales represivas en occidente. Documento accesible, con un buen repertorio de datos estadísticos sobre la cuestión y que muestra un notable conocimiento de los distintos sistemas penales, en un recorrido geográfico que va de EEUU a Europa y América latina. Por otro lado, diría que el libro repite en exceso algunas ideas y puede adquirir en ocasiones tintes tan panfletarios como los documentos que manejan los políticos que busca criticar. Esto último no tiene porque ser negativo. Aunque Wacquant es un reputado académico, quizás el más conocido discípulo de Bourdieu, y su quehacer sociológico se nota en el libro, esto no quita que este parta de un obvio y contundente posicionamiento político.

El texto empieza tratando la importante dilatación del sector penal del Estado norteamericano en las últimas tres décadas. En gran medida se centra en la política de Tolerancia Cero que se inicia en el Nueva York del alcalde Giuliani y en la conocida Teoría de la Ventana Rota. Esta, de carácter pseudocientífico y no demostrada empíricamente en ningún caso, afirma que si se permite algo tan nimio como la rotura de una ventana rota, lo siguiente que hará el protocriminal será quemar un coche y así sucesivamente. La clave está en penalizar los delitos más banales, posesión de pequeñas cantidades de droga, infracciones de tráfico, vagabundeo, con el objetivo de disciplinar a la población pobre. Para ello se introducen objetivos de detenciones en la policía y prácticas de gestión propia de las empresas privadas (algo que reflejaba muy bien la serie de televisión The Wire). La consecuencia es el terrible incremento de la población carcelaria, sobre todo población negra e hispana, que en parte ha contribuido a justificar la galopante pseudo-privatización de las cárceles estadounidenses. La clave de la teoría, y de la crítica, es que el único origen del delito es el criminal y no la pobreza o las diferencias sociales, lo que obliga a negar las numerosas evidencias estadísticas a este respecto y a evadir cualquier atisbo de pensamiento lógico, a pesar de lo cual lograría una notable difusión entre los gobiernos europeos desde finales de la década de los noventa. Esto empezando por los gobiernos supuestamente progresistas y de izquierdas, como el neolaborismo de Blair, que es otro de los principales objetivos del ataque del autor.

Por parte de Waquant, el núcleo central de la proposición es que el giro punitivo de la sociedad es consecuencia de los cambios económicos y políticos asociados al giro neoliberal que padece la sociedad desde la década de los ochenta. La reducción de las prestaciones sociales en la era poskenesiana tendría su reverso en la construcción de un régimen paternalista que daría lugar al hipertrófico sistema penal, central en el actual modo de gestión de la pobreza y las desigualdades. La formula básica de lo acontecido en las últimas décadas con respecto al papel regulador del Estado sería la siguiente: eliminación del Estado económico, debilitamiento del Estado social, fortalecimiento y glorificación del Estado penal.

WACQUANT, Loic Las Cárceles de la Miseria. Buenos Aires, Manantial, 2010

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