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La recualificación urbana de Buenos Aires (III): Abasto

Abasto es un enclave situado al oeste del centro urbano de Buenos Aires, sobre la prolongada avenida Corrientes, eje comercial fundamental de la ciudad que en este extremo pierde gran parte de su glamour. Sin ser exactamente un barrio, el nombre viene dado por el imponente mercado de Abasto y denomina a su entorno residencial más inmediato. Su nueva popularidad, tiene origen en un cierto proceso de renovación urbana liderado por la iniciativa privada y el capital extranjero, desarrollado fundamentalmente en la década de los noventa.

El entorno de Abasto es un sector de carácter popular, aunque limítrofe con la ciudad burguesa, dentro de la amplia comuna de Balvanera, el sector de la ciudad con mayor peso de la población inmigrante extranjera. En este contexto Abasto es una zona de frontera, colindando al norte con el principal enclave de población judía, espacio residencial con un claro perfil de clase media. Al sur sin embargo predomina la variedad étnica fruto de la inmigración reciente, especialmente población andina. El carácter mestizo y popular alcanza su apogeo la plaza de Once y en sus calles adyacentes, donde al importante espacio comercial se le superpone un bullicioso mercado callejero. Dentro de este complejo distrito, el entorno del Abasto es un lugar especialmente señalado por su vinculación a la cultura del tango, contando en su patrimonio con la vivienda de Gardel y habiendo sido en el pasado un importante enclave de ocio poblado de cantinas, teatros, conventillos (patios de vecinos) y prostíbulos. Al igual que otros sectores históricos de la ciudad, Abasto sufre una fuerte decadencia en la segunda mitad del siglo XX que implica el deterioro y abandono de la edificación y la pérdida de población. Este proceso se habría acelerado especialmente a partir de la clausura del mercado en 1984. En este contexto, los grupos que se introducían en la zona lo hacían en situaciones cada vez más precarias y a las casas de inquilinato se les sumaron un buen número de edificios ocupados y pequeñas villas (conjuntos de chabolas) sobre los muchos solares de la zona. Así, la población se fue caracterizando, además de por su heterogeneidad, por una cierta marginalidad que conllevaba el estigma de cara a gran parte de la ciudad.

Ya en la década de los noventa se desarrolló la estrategia de renovación urbana, aparentemente orientada a conseguir la gentrificación del lugar. Esta comenzó con la compra del mercado  y un buen número de solares por un financiero griego. Sobre estas parcelas se desarrolló una operación consistente en la rehabilitación del propio mercado, la construcción de tres torres de viviendas formando una urbanización cerrada (country) sobre antiguos solares y varios espacios comerciales en esquinas de la zona. Todo esto requirió el desalojo y desplazamiento de numerosas familias, en parte debido a que estas habitaban en condiciones de precariedad en los edificios o solares que iban a ser intervenidos, en parte porque la regeneración del espacio, desde un principio, estaba íntimamente asociada a la eliminación de la población marginal. Finalmente, el centro comercial se inauguraría en 1998 con la presencia de Menem y de la Rua.

Hoy día, encontramos el impresionante edificio del mercado transformado en un inmenso centro comercial al uso, sin excesiva innovación fuera de la otorgada por la antigua estructura y con todos los defectos que pueden y suelen achacarse a este tipo de espacios. A dos cuadras de distancia, se encuentra la también inmensa urbanización, consistente en tres altísimas torres neofuncionalistas de estilo obsoleto: totalmente ajeno a su entorno, fuera de escala y estéticamente disonante. El elemento más notorio del country es su entrada fortificada, plagada de cámaras, rejas y guardias, que recuerda inmediatamente a un puesto fronterizo en Palestina. Sobre Corrientes se ha levantado un nuevo hotel, también desproporcionado en sus dimensiones, una segunda gran superficie comercial junto al mercado y varios espacios comerciales en las esquinas adyacentes al Abasto.  Estas últimas son los principales componentes de una curiosa tematización de la zona en torno a la figura de Gardel y del tango, con pequeños museos, hotelitos, tiendas de ropa y academias que evocan esta conocida forma cultural autóctona. Un caso que condensa bastante bien el proceso es el de la vieja cantina Chantacuatro, antes de la intervención casa tomada, hoy transformada en un lujoso restaurante temático, con calle peatonalizada y estatua de Gardel incluidas.

La operación, sin duda, esperaba un fuerte impacto y dinamización sobre el mercado inmobiliario, que ha sido tenue por el momento, a pesar de la sobresaliente revalorización del suelo. Hay varias promociones de nueva planta, aunque de dimensiones mucho más reducidas, en el entorno del mercado. Generalmente edificios de grueso hormigón, de arquitectura cobijada y dirigidos a un público opulento y demandante de fuertes medidas de seguridad. No obstante, abundan más los solares, las casas semiderruídas, los talleres y, en general, espacios poco atractivos para la clase media. Pareciese que el gran centro comercial de diseño, la tematización y el mercado inmobiliario estuviesen destinados a desarrollar sinergias. Sin embargo, la zona no ha acabado de tornarse en un hábitat de clase media, al menos de puertas del centro comercial y del country para afuera. Que el aburguesamiento residencial no se haya extendido más no puede responder solo a la oposición del rico tejido social de la zona, que tiene un centro operativo de sumo interés en el espacio cultural la Casona Humahuaca, autentica némesis del renovado mercado de Abasto. Por el contrario, diría que responde en mayor medida a la debilidad de la demanda. No porque no haya una bohemia solvente, que la hay y a espuertas en Buenos Aires, sino porque no siente la necesidad de establecerse en este tipo de territorios de frontera abandonando la seguridad de sus barrios burgueses. La agorafobia, el miedo al crimen y la demanda de control son notabilísimas entre la clase media local. La cuestión de la inseguridad sigue resultando un escollo importante para la gentrificación.

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Comentarios

2 comentarios en “La recualificación urbana de Buenos Aires (III): Abasto

  1. Muy buenooo!!!!!!!!!!!

    Publicado por Departamentos Buenos Aires | marzo 13, 2013, 5:56 pm

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  1. Pingback: La recualificación urbana de Buenos Aires « Isotropía - agosto 10, 2012

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