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Barrios

La recualificación urbana de Buenos Aires (II): Puerto Madero

El centro comercial y financiero de Buenos Aires se estructura a través de un conjunto de grandes avenidas, paralelas y perpendiculares que jerarquizan el monótono trazado de cuadrícula de la ciudad. El espacio central está ocupado por la plaza de Mayo en la que confluyen dos diagonales y uno de los ejes de la grand croisse del ensanche bonaerense, la avenida de Mayo, cruzada por un extenso paseo tipo Castellana o Jardines Eliseos, avenida 9 de Julio. Alguna calle peatonal intensamente transitada rompe la monotonía de las grandes vías en damero. La arquitectura modernista, decó, noveau, neogótico, todos los órdenes y todos los motivos estéticos del típico ensanche europeo están presentes. También el colosalismo de las sedes bancarias y el inevitable palimptesto de épocas y estilos, notorio en la plaza de Mayor, donde el Cabildo supone el último vestigio de la arquitectura española colonial. Fuera de las avenidas principales, la decrepitud de algunos edificios insinúa una cierta decadencia de este centro, aunque la avenida Corrientes, con sus teatros y librerías, sea insistentemente transitada. En general, pareciese que no hay en la ciudad gente suficiente para llenar las numerosas y extensísimas avenidas.

Si el viejo centro denota un cierto declive, este tiene su correlato en la nueva área central generada a partir del redesarrollo de la dársena y antiguo puerto de la ciudad, producto estrella de la recualificación urbana local. El nuevo desarrollo encajona entre sus edificios y el centro urbano original un amplio parque de oficinas, combinado con hoteles y sedes de grandes empresas, que es el renovado centro financiero de la ciudad, dinamizado por la operación sobre el puerto. Un espacio que recuerda y mucho a la city londinense, contando incluso con una especie de Canary Warf y unos docklands. Estos últimos, forman ya parte de la gran operación de renovación urbana denominada Puerto Madero, producto de la remodelación del viejo puerto comercial, ahora desplazado al norte. Un espacio urbano que no aporta nada que no esté en las operaciones hermanas de los puertos de Londres o Dublín, siendo destacable su falta de originalidad. El reciclaje de los viejos puertos comerciales, almacenes, grúas y diques,  en paseos marítimos (o paseos de río), ofreciendo oportunidades al turismo y a la especulación inmobiliaria, parece haber sido la forma urbana más paradigmática en la que las grandes ciudades han plasmado su tránsito del capitalismo fordista al capitalismo financiero.

Tras una primera propuesta no ejecutada en tiempo de la dictadura militar, el proyecto de Puerto Madero se inicia en 1989. El marco es el de la administración neoliberal de Menem, de la desregulación económica, de la privatización de empresas y servicios públicos y de toda una serie de medidas monetarias que darían al traste con la economía algo más de una década después. La afluencia de inversión extranjera en estos años permitiría un ritmo de construcción de ciudad muy dinámico y especulativo, que afectaría a la estructura de la ciudad propiciando entre otras cosas la densificación, centralización y modernización del centro urbano. Su proyecto estrella, adoptó la forma de un plan estratégico y contó con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona, cuyo modelo parece haber pretendido imitarse en Buenos Aires durante las últimas dos décadas. El mecanismo principal fue la creación de una Corporación que se encargaría de privatizar los suelos públicos para una sucesión de proyectos privados de edificios de oficinas, comercios y viviendas de lujo en torno a la dársena, reconvertida de puerto comercial a puerto deportivo.

El nuevo barrio resultante se encuentra sobre una ínsula creada por el hombre a partir del relleno del mar,  fruto de un proyecto megalómano de finales del siglo XIX. De hecho, y paradójicamente, en la zona excluida de la operación, la isla artificial es hoy día un parque natural. Este particular emplazamiento confiere al a urbanización la propiedad de estar fuertemente segregada del resto de la ciudad. Las barreras que lo limitan hacia el oeste son varias y contundentes, de tal forma que entre el complejo y el viejo centro urbano se encuentran tres grandes avenidas de hasta diez carriles y el parque de oficinas ubicado entre las mismas. La propia dársena funciona en parte como foso tras el que se protegen las promociones residenciales. En la margen oeste de la dársena, una serie de viejas estructuras portuarias de factura típicamente inglesa, en ladrillo rojo y madera, ahora reconvertidos en oficinas y locales comerciales con una cantidad apabullante de restaurantes de lujo, conforman la primera fachada del barrio. Así, el barrio de lujo, el enclave de élite, se ve flanqueado por la naturaleza y el patrimonio, entre el parque natural y la arquitectura catalogada. La persistente presencia de la policía portuaria, encargada en exclusiva de la vigilancia del enclave, y las viejas grúas aumentan la impresión exótica e histórica. La explotación estética de equipamientos productivos, que nada tienen que ver con el consumo hedonista que abandera la nueva configuración del puerto, es otra obvia paradoja del proyecto.

Tras los docks y sus diques, se encuentran los edificios residenciales de lujo, algunos de ellos torres de gran altura, personalizados y con nombres petulantes, como el Aleph, Zencity o Madero Plaza. Junto a ellos, más edificios de oficinas, hoteles (incluido un Hilton) y museos privados (Museo Forabat y Faena Arts Center). También más restaurantes de lujo, con lo que queda claro que la cocina es uno de los grandes valedores del turismo aquí. Paseando por las calles, turistas brasileños y mejicanos, ejecutivos con trajes de diseño, adultos jóvenes haciendo jogging y, esporádicamente, niños con uniforme de colegio privado. Un buque insignia para la clase media-alta bonaerense. No obstante, a pesar de todo su lujo, por el momento, el nuevo barrio tiene que compartir espacio con la pequeña villa Rodrigo Bueno. Asentamiento ilegal enclavado entre el parque natural y el entorno a uno de los diques de Puerto Madero.

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